sábado, 31 de diciembre de 2011

Me voy, pero sin llegar...

Arranque dos hojas
sólo quería una,
la tinta no salía,
intentaba escribir con agua...

Algo tenía que cambiar,
no sabía si para bien o mal,
estaba en mi mente aquel café
que tomamos en cualquier bar.

Sigo aquí, extraño,
nunca fui uno más entre cien,
entonces se acercó el camarero
y me marché sin pedir.

Con tormenta en mi mente,
seguía vagando bajo el sol de invierno,
la cabeza me daba vueltas,
escondido, donde siempre...

El loco carioco

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