sentir el frío de la noche,
entonces el rocío se hacía hielo
y mi cuerpo tiritó.
Pero sentía el buen rollo de la música,
la alegría de querer saltar a bailar,
algo no me dejaba andar
me agarraron por el cuello y no puede gritar.
Perdí el sentido,
me desperté con olor a whisky barato
en un callejón desierto,
ya no quería comerme el mundo.
Tirado, pensé mil cosas,
escuché infinitas voces,
miraba y no veía mi cara en un charco,
habían pasado horas...
El loco carioco
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